EL AGUA COMO RECURSO

Consecuencias económicas, sociales y ecológicas de las actuaciones previstas en el plan hidrológico nacional.

La política de aguas tiene que concebirse como la gestión de un recurso escaso de gran trascendencia económica, social y ecológica. A partir de estas premisas debe entenderse que el Plan Hidrológico Nacional no satisface las expectativas creadas en la sociedad, ni cumple los objetivos a los que le obliga la Ley. No se ajusta al principio europeo del uso y gestión del agua con criterios de sostenibilidad y eficiencia, reflejados en la Directiva Marco de Política de Aguas. Debe desarrollar los contenidos mínimos previstos por la Ley de Aguas y los adicionales señalados por el Libro Blanco del Agua. Debe incluir las medidas necesarias para la coordinación de los diferentes Planes Hidrológicos de Cuenca. Debe dar solución a las alternativas propuestas por todos los Planes de Cuenca. Debería prever las modificaciones que sean necesarias introducir en la planificación del uso del recurso relativas a aprovechamientos existentes e incompatibles con el propio Plan, incluyendo aquellas medidas necesarias para mejorar el uso sostenible y eficiente del agua y en concreto las señaladas por el Libro Blanco del Agua del Ministerio de Medio Ambiente. Proponer las líneas maestras para fomentar una nueva cultura del agua en nuestro país que desarrolle en la sociedad la conciencia de la escasez y el valor del recurso y la necesidad del control de las demandas. Someter la planificación a una evaluación ambiental estratégica. Abordar con suficiente rigor y extensión cuestiones imprescindibles desde el punto de vista ambiental como la lucha contra la erosión y la desertificación, la conservación del dominio público hidráulico, la protección de las zonas de recarga de acuíferos o los humedales, la restauración hidrológico-forestal, la recuperación de cauces y riberas o la defensa y planes de emergencia contra avenidas e inundaciones. En cuanto a la calidad de las aguas, el PHN no aborda medidas para el control efectivo de los vertidos y para la mejora de la calidad, en la que se reconoce que un 60% de su red tiene una calidad regular o deficiente. Como admite el propio LBA y hace entrever la política de aguas europea, la no adopción de estándares ambientales en las aguas puede traer consigo repercusiones graves de todo tipo y coartar el desarrollo económico de las cuencas. Debe coordinarse  la política hidráulica con la política agraria, condicionada por la aplicación de la PAC, por la importancia cuantitativa del uso del agua en el regadío, ofreciendo soluciones concretas para estabilizar la superficie en regadío, consolidar los regadíos deficitarios en agua y de alta productividad introduciendo criterios de sostenibilidad en el ejercicio de la actividad económica. Excepcionalmente, cualquier incremento de la superficie de regadío deberá contar con recursos hídricos suficientes, que no aumenten el déficit de las cuencas, y ser eficientes económica y socialmente.

No se aclaran los criterios de priorización ni de distribución territorial de las actuaciones, careciéndose de un calendario de ejecución de las mismas y desconociéndose el origen de la financiación, así como los modelos de participación estatal, autonómica y de los usuarios que posibiliten la inversión inicial y la gestión posterior. El Plan no prevé la creación de mecanismos de seguimiento, control y revisión del mismo.No se da solución a los problemas actuales y futuros del uso del agua; es un plan sin aportaciones innovadoras que nos fortalezcan en el uso racional, eficiente, solidario y sostenible del agua. En las alternativas propuestas para las diversas cuencas hidrográficas, el Plan Hidrológico Nacional no garantiza en ninguno de los tres escenarios de planificación la solución a los déficit de ninguna de ellas. El PHN es un documento incompleto. Definido como coyuntural el déficit de las cuencas del Sur, no puede plantearse sin más que la solución está en el ahorro, la mejora y la modernización, sin concretar planes de acción específicos para conseguir esos objetivos. En consecuencia, es necesario dotar adecuadamente a los organismos de cuenca para que diversifiquen su campo de actuación, modernicen sus tecnologías de gestión, y prevengan eficazmente la detracción ilegal de agua por nuevas explotaciones agrícolas no autorizadas. El aprovechamiento de aguas subterráneas como recurso de socorro en épocas críticas de sequia, debe ser cuando menos cuantificado y avalado por estudios que justifiquen su viabilidad práctica y su sostenibilidad ambiental. El Plan Hidrológico Nacional se concibe como un elemento imprescindible para corregir los problemas que padece la gestión del agua en España. Particularmente en su misión de analizar y resolver los problemas del agua. Por lo tanto debe proponer medidas que mejoren la eficacia de la acción del Estado y los órganos de gestión del agua, propiciando la participación democrática de los usuarios y agentessociales y económicos en el control de la Administración y en la toma de decisiones sobre elrecurso. Debe clarificar la disponibilidad presente y futura de agua para los usos productivos, aumentando suficientemente la garantíadel agua, especialmente el uso agrario, dominante en lo cuantitativo y de gran capacidad exportadora, así como el turístico, nuestro primer sector productivo. Debe contener planteamientos que garanticen la sostenibilidad social y ambiental del uso del agua, al ser nuestra regiónmedioambientalmente vulnerable por la escasez de recursos y los deterioros en elmedio hídrico que se han producido a lo largo del tiempo; la definición de instrumentos de gestión, la protección contra avenidas y la potenciación de la Administración del agua son imprescindibles para ello. Debe garantizar el abastecimiento de la poblaciónen cualquier situación climatológica evitando las restricciones y el deterioro de la calidad en el agua deconsumo humano. DebeArmonizarse con el entorno planificadoreuropeo y español, con especial atención a las repercusiones que han de emanarse de la nueva Directiva Marco de Política de Aguas en Europa y a la obligada adecuación a la Política Agraria Común. Es necesario que el PHN se inserte coherentemente en la planificación sectorial que le rodea (agraria, medioambiental, energética, industrial), haciendo posible la operatividad de dichos planes sectoriales tanto en la escala nacional como en la autonómica. No puede ignorar la estrecha dependencia que liga su destino al de estos instrumentos de política europea, previendo su paulatina aplicación teniendo en cuenta los efectos sociales, medioambientales, económicos y las condiciones geográficas y climáticas . Para ello, es necesario potenciar los organismos de cuenca, como lugar de encuentro co-responsable de las distintas Administraciones competentes en materia de aguas, así como ampliar la participación de agentes sociales y fomentar el asociacionismo de usuarios, especialmente dentro de las comunidades de regantes. Ello implica también aproximar la gestión a intereses con amplia distribución ciudadana como el refuerzo y garantización de los abastecimientos, o la gestión proactiva de sequías (tanto en suministro urbano como en regadíos). Es particularmente importante el disponer de una herramienta planificadora que dé marco al tratamiento de las sequías. Incluyendo propuestas para reforzar las vías de información al ciudadano, con garantías de inmediatez temporal y transparencia. La creciente conciencia medioambiental, acompañada por una simultánea defensa de los tejidos sociales, induce a incluir en la planificación elementos activos de protección del medio, de asistencia al bienestar, y de evolución hacia pautas de relación con el agua respetuosa y responsable. Protección ambiental del sistema hidrológico: son imprescindibles en este campo programaciones concretas para la mejora de la calidad química y ecológica de aguas, la restauración y conservación del Dominio Público Hidráulico, la lucha contra la erosión, los planes de reforestación en las cuencas fluviales, y la recuperación de la funcionalidad ecológica en los ríos. Contención de las demandas: se trata de frenar el crecimiento de las demandas, consolidando usos mediante instrumentos de ahorro y priorización de consumos, junto con una necesaria modernización general de regadíos. Se han de introducir propuestas detalladas de reutilización, desalación, integración de energías alternativas, explotación y recarga (sostenible y científicamente fundamentada) de los acuíferos. Las propuestas habrán de especificar los recursos viables, los plazos de ejecución, los modelos de financiación y la repercusión de costes sobre los usuarios. Se deberá simultanear dichas precisiones con elementos de juicio que avalen la sostenibilidad ambiental de las actuaciones propuestas. El PHN debe transmitir confianza en las soluciones que se propongan, estableciendo con claridad las prioridades de inversión, el calendario de ejecución, los modelos de financiación y las vías abiertas a la iniciativa privada y la participación de usuarios.

El Plan Hidrológico debe dar respuesta satisfactoria al déficit que tanto el Libro Blanco del Agua como el propio Plan Hidrológico constatan para las cuencas. Por lo tanto adolecen y deben ser revisadas y corregidas las siguientes cuestiones. Incrementar la capacidad de regulación, compatible con las exigencias ambientales y, en particular, el régimen ecológico fluvial, así como con la eficacia económica. Garantía de superación de los déficit locales, con un estudio detallado sobre las interconexiones de sistemas de explotación. Identificación precisa y análisis de las unidades hidrogeológicas cuya explotación es sostenible; garantía de la viabilidad de tales explotaciones, tanto en referencia a la recarga natural como en lo tocante a la calidad exigible. La ausencia de información suficiente al respecto obliga a extremar el rigor con que se introducen datos de aguas subterráneas en el balance hídrico. Estudio de otras soluciones no consideradas o insuficientemente contempladas en el Plan Hidrológico para la compensación entre cuencas. Modernización general de regadíos, con consolidación de usos determinada por criterios de eficiencia. Programas agroambientales voluntarios, con financiación europea, para la optimización del uso del agua y consiguiente reducción de consumo agrario. Modelos de participación efectiva de usuarios y agentes sociales agrario.

Propuestas y recursos para el fortalecimiento de las comunidades de regantes. Plan de prevención y gestión de sequías en suministro doméstico y usos productivos, con proyecciones que permitan su optimización social y económica. Como indica el LBA (p. 827), el Plan Hidrológico Nacional debe profundizar con respecto a lo establecido en los planes de cuenca, introduciendo criterios que homogeneícen e innoven en el tratamiento de tales situaciones extremas. Plan de defensa ante inundaciones: estos sucesos requieren un tratamiento coordinado, y el actual documento de PHN no da respuesta satisfactoria a las carencias. El factor calidad está insuficientemente atendido. La erosión y la reforestación hidrológica, merecen un tratamiento especial, que refuerce mediante las oportunas inversiones su viabilidad y compense los retrasos acumulados.

Las alternativas de trasvase propuestas son insuficientes en lo cuantitativo y lenta en su puesta en servicio. No dá respuesta a la imperiosa demanda que se exige a corto plazo. El Plan Hidrológico Nacional  debe tener una programación detallada de actuaciones estructurales y de gestión que aborden la situación acuciante del corto plazo. La desalación, los trasvases,  la reutilización y la recarga de acuíferos. Las dificultades de carácter ambiental para regular estos ríos hacen necesaria soluciones viables alternativas. Debe añadirse la necesidad de buscar soluciones eficaces a los problemas de salinidad

El Plan Hidrológico Nacional debe aportar y mejorar los instrumentos para la gestión de las demandas y la modernización administrativa. Las cuencas del Sur, dada la alta concentración allí reunida de usos domésticos y productivos, constituyen un ámbito especialmente adecuado para la implantación de modelos de gestión de demanda. El actual documento de PHN no trata con la profundidad suficiente los ahorros que pudieran derivarse de una política consistente de gestión en el lado de la demanda.

Resumiendo sobre lo dicho, cabe esperar consecuencias económicas desfavorables; demandas sociales escasas y desatendidas; y carestía de la atención ecológica de estas infraestructuras.

Bibliografía.

La ciudadanía se moviliza. Los movimientos sociales en España. Josep Pont Vidal; Flor del Viento Ediciones; Barcelona 2004. ISBN 84-89644-91-8.

El Plan Hidrológico Nacional a debate. Pedro Arrojo Agudo (coord.); Fundación Nueva Cultura del Agua, 2001.ISBN 84-88949-44-8.

Plan Hidrológico Nacional (http:/ / chsegura. es/ chs/ planificacionydma/ planhidrologiconacional/ )

PlanHidrológicoNacionalhttp://www.chguadalquivir.es/opencms/portalchg/marcoLegal/planHidrologicoNacional/

Agencia Andaluza del Agua (http:/ / www. agenciaandaluzadelagua. com/ )

Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (http:/ / www. mma. es/ portal/ secciones/

Centro de Estudios Hidrográficos (http:/ / hercules. cedex. es/ general/ default. htm)

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