Ciclo del agua.

Ciclo del agua.

El agua existe en la tierra en tres estados: sólido, líquido y gaseoso. Océanos (97 %), ríos, nubes y lluvia están en constante cambio: el agua de la superficie se evapora, el agua de las nubes precipita, la lluvia se filtra por la tierra… Sin embargo, la cantidad total de agua en el planeta (1500 millones de kilómetros cúbicos) no cambia. El 0,75 está en forma líquida dulce, en las denominadas aguas continentales; las tres cuartas partes de esta representan las aguas subterráneas. Un 2,2% está en forma sólida en los casquetes Polares y en las cimas de las montañas con nieves perpetuas. El 0,0 5% corresponde a vapor de agua. La circulación y conservación de agua en la tierra se llama ciclo del agua, o ciclo hidrológico.

Cuando se formó la tierra (hace aproximadamente 4500 millones de años, la tierra ya tenía en su interior vapor de agua. En un principio, era una enorme bola en constante fusión con cientos de volcanes activos en su superficie. El magma, cargado de gases con vapor de agua, emergió a la superficie gracias a las constantes erupciones. Luego la tierra se enfrió, el vapor de agua se condensó y cayó nuevamente al suelo en forma de lluvia. Otra teoría apunta a los meteoritos como origen de la formación del agua en la tierra.

El ciclo hidrológico comienza con la evaporación del agua desde la superficie del océano. A medida que se eleva, el aire humedecido se enfría y el vapor se transforma en agua: es la condensación. Las gotas unidas forman una nube. Luego, caen por su propio peso: es la precipitación. Si en la atmósfera hace mucho frío, el agua cae como nieve o granizo. Cayendo como gotas de agua, si es más cálida.

Una parte del agua que llega a la tierra será aprovechada por los seres vivos; otra escurrirá por el terreno hasta llegar a un río, un lago o el océano. A este fenómeno se le conoce como escorrentía. Otra parte del agua se filtra a través del suelo, formando capas de agua subterránea. Este proceso es la percolación. Más tarde o más temprano, toda esta agua volverá nuevamente a la atmósfera, debido principalmente a la evaporación.

Al evaporarse, el agua deja atrás todos los elementos que la contaminan. Por eso el ciclo del agua nos entrega un elemento puro. Aunque en la era actual esta composición se altera (lluvias ácidas…). También la parte del ciclo que corresponde a la transpiración de las plantas, ayuda en este proceso.

Las raíces de las plantas absorben el agua, la cual se desplaza hacia arriba a través de los tallos o troncos, movilizando consigo a los elementos que necesita la planta para nutrirse. Al llegar a las hojas y flores, se evapora hacia el aire en forma de vapor de agua. Este fenómeno es la transpiración.

También la fauna emite cierta cantidad de vapor de agua hacia la atmósfera, a través del proceso de evapotranspiración y excreción. Las presas hidráulicas, canales, acuíferos, etc., construidos por el hombre también influyen en la cantidad y calidad de las aguas.

Eliomario

Bibliografía

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