Contaminación del suelo.

El suelo, es un sistema biogeoquímico que mantiene con la biosfera, la atmósfera y la hidrosfera un intercambio de materia y energía. Los constituyentes que lo configuran se dividen en tres categorías; el 50% del volumen es materia sólida, dividida en un 45% inorgánico y el 5% orgánica y el 50% restante lo constituye la materia líquida y gaseosa.

El suelo es uno de los recursos naturales más importantes de la naturaleza. La degradación del medio, reviste especial gravedad, ya que puede significar, cambios en la producción, modificación en la disponibilidad de recursos hídricos y contribución a la desertización.

Definición de contaminación del suelo.

Según la Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, se entiende por suelo contaminado, todo aquel cuyas características físicas, químicas o biológicas han sido alteradas negativamente por la presencia de componentes de carácter peligroso de origen humano, en concentración tal que comporte un riesgo para la salud humana o el medio ambiente, de acuerdo con los criterios que se determinen por el Gobierno.

Por lo tanto, podemos llamar,   suelo contaminado a la proporción de suelo, superficial o subterránea, cuya calidad ha sido alterada como consecuencia del vertido, directo o indirecto, de residuos o de productos peligrosos. La ley de Residuos de 21 de abril de 1998(BOE nº 96 de 22 de abril de 1998) define el termino de residuo como; cualquier sustancia u objeto del cual su poseedor se desprenda o del que tenga la intención u obligación de desprenderse. Serán considerados residuos las sustancias que, incluidas en el Catálogo Europeo de Residuos, establecido por decisión de la Comisión de 20 de diciembre de 1993 (94/3/CE), se ajusten a la definición legal anterior.

Son muchas las clasificaciones que se encuentran sobre residuos, entre ellas destacamos:

Residuos urbanos y asimilables a urbanos: Según la Ley 10/1998, son residuos urbanos los generados en los domicilios particulares, comercios, oficinas y servicios, así como todos aquellos que no tengan la calificación de peligrosos y que por su naturaleza o composición puedan asimilarse a los producidos en los anteriores lugares o actividades. También son residuos urbanos los procedentes de la limpieza de vías públicas, zonas verdes, áreas recreativas y playas, animales domésticos muertos, muebles, enseres, vehículos abandonados, residuos y escombros procedentes de obras menores de construcción y reparación domiciliaria.

Dentro de esta definición de residuo urbano se incluyen los residuos biosanitarios asimilables a urbanos, como son neumáticos usados o los residuos industriales no peligrosos.

Estos residuos se clasifican a su vez en fermentables (materia orgánica) y valorizables (residuos que se pueden aprovechar mediante reciclado).

Residuos industriales: Se considera Residuo Industrial, según el Real Decreto 952/1997, cualquier sustancia o producto, resultante de un proceso industrial de producción, transformación, utilización, consumo o de limpieza del que el productor o el posesor se quiere desprender o tenga la intención de hacerlo. Así quedan excluidos de esta definición los residuos de los comercios, oficinas y servicios.

En este sentido, aun cuando se tiende a confundir los residuos industriales con los peligrosos, la anterior definición tiene un carácter más amplio, siendo, norma habitual dividir los residuos industriales, en función de la problemática de su tratamiento y eliminación en tres grupos:

Residuos asimilables a urbanos.

Residuos inertes.

Residuos peligrosos.

El ámbito del presente plan contempla los tres tipos de residuos que pueden generarse en la industria y considera en sus posibles soluciones, las infraestructuras previstas para otros residuos que tienen procesos de eliminación comunes: los residuos urbanos y los residuos inertes de construcción y demolición.

Residuos especiales: Son aquellos residuos que no están incluidos en las clasificaciones anteriores y que suponen un riesgo grave para el medio ambiente y la salud humana. Según la Ley 10/1998, se consideran residuos especiales aquellos que figuren en la lista de residuos peligrosos, aprobada por el Real Decreto 952/1997, así como los envases y recipientes que los contengan.

Tipos de contaminación.

En lo referente a la contaminación del suelo, tenemos que distinguir entre contaminación natural, frecuentemente endógena, y contaminación antrópica, siempre exógena.

Se denomina contaminación endógena, aquella que se produce cuando hay desequilibrios en los constituyentes del suelo, provocando variaciones en algunas especies, llegando a concentraciones perjudiciales para los seres vivos. Entre ellas, encontramos movilización de metales a causa de procesos de acidificación, disminución de Mn por presencia de especies metálicas que catalizan su oxidación y aumento del porcentaje de Na en el suelo, produciendo una salinización del mismo que influye en los cultivos.

Un ejemplo de contaminación natural es el proceso de concentración y toxicidad que muestran determinados elementos metálicos, presentes en los minerales originales de algunas rocas a medida que el suelo evoluciona. Otro ejemplo de aparición natural de una anomalía de alta concentración de una forma tóxica se produce en la evolución acidificante de los suelos por la acción conjunta de la hidrólisis, lavado de cationes, presión de CO2 y ácidos orgánicos que, progresivamente, conducen a una mayor concentración de Al disuelto y a un predominio de especies nocivas como Al+3 o las formas Al-OH escasamente polimerizadas.

Pero las causas más frecuentes de contaminación son debidas a la actuación antrópica, que al desarrollarse sin la necesaria planificación producen un cambio negativo de las propiedades del suelo. A este tipo de contaminación se le denomina contaminación exógena, que es provocada por distintos tipos de vertidos o productos agrícolas en exceso, con componentes ajenos a la composición inicial del suelo.

 Contaminantes del suelo.

Los agentes contaminantes proceden generalmente de la actuación antropogénica y entre los contaminantes principales encontramos:

Acidificación: Puede ser causada por vertidos industriales, acumulación de residuos vegetales, lluvia ácida o fertilizaciones amoniacales, entre otros. Los problemas principales que se pueden dar son la disolución de materiales insolubles del suelo, la liberación de materiales tóxicos a través de procesos de intercambio iónico, se pueden producir cambios de oxidación-reducción, con los consecuentes cambios en los procesos de degradación.

Contaminantes metálicos: Se refieren al grupo de los metales pesados, que se encuentran en concentraciones entre 0,1 y 0,001 mg/L en la disolución del suelo y se comportan como micronutrientes. Las principales fuentes contaminantes son; vertidos industriales, actividades mineras, residuos, pesticidas, tráfico…Los metales que más se vierten son; Mn, Zn, Cr, Pb, etc., pero hay que destacar el Cd, Hg y Sb ya que son altamente tóxicos aunque su vertido es minoritario.

Las vías de retención por el suelo de los metales, se realizan a través de los procesos de absorción en la superficie de partículas coloidales, minerales u orgánicas, formación de complejos con las sustancias húmicas del suelo, reacción de precipitación en forma de sales solubles, por biometalización, que es la movilización de metales pesados al formarse un enlace entre un catión y el grupo metilo y por percolación que consiste en la contaminación de los acuíferos por metales.

Contaminantes orgánicos: Se refiere a la contaminación producida por derivados del petróleo. Tienen como principal característica su gran complejidad, debido a la gran diversidad de compuestos orgánicos existentes y su gran reactividad. La movilidad de estos contaminantes depende del tipo de suelos y la composición química y propiedades de los compuestos. El desplazamiento de los contaminantes orgánicos se puede producir por tres mecanismos;  dispersión mecánica, convección y difusión.

Pesticidas: En función de su persistencia y toxicidad, los plaguicidas orgánicos sintéticos son peligrosos para los suelos. Son compuestos que pueden sufrir transformaciones químicas, degradaciones biológicas, retención en las partículas edáficas o lixiviación a los acuíferos en función de su naturaleza química, la composición del suelo y la concentración de microorganismos en el mismo.

Fertilizantes: Los problemas de contaminación por fertilizantes se centran en el nitrógeno y su acumulación en forma de nitratos. Los nitratos no son retenidos en los suelos, sino que más bien se filtran hacia lugares más bajos, produciendo la contaminación de los acuíferos o la contaminación por escorrentía de las aguas superficiales. El  uso en exceso de nitrato, causa problemas de eutrofización y de toxicidad. Otro de los elementos que forman parte de los fertilizantes es el fósforo, que suele retenerse en el suelo en forma de compuestos insolubles de Fe y Al en suelos ácidos y de Ca en suelos alcalinos.

Un exceso de abonos orgánicos (estiércol), puede agravar la contaminación de los suelos y conducir a problemas de salinización el uso excesivo de residuos líquidos.

Salinización: Es la acumulación de sales solubles o fáciles de solubilizar en el suelo, como son el NaCl, NaSo, Ca CO, etc.

La salinización es muy común en regiones áridas, en las que las aguas subterráneas contienen altas concentraciones de estos tipos de sustancias y es alta la tasa de evapotranspiración. Cuando el nivel freático es alto, se establece un movimiento ascendente del agua salina que, al llegar a la superficie, se evapora, dejando las sales en los horizontes superficiales del suelo.

Otras causas que originan la salinización del suelo, además de la aridez del suelo son la meteorización química, existencia de sales fósiles, presencia de aguas superficiales en un terreno mal drenado, actividades antropogénicas como vertidos de residuos industriales, uso de fertilizantes… y  precipitación atmosférica.

Entre los diversos tipos de problemas que crean la salinización nos encontramos con, problemas químicos, que producen la  reducción en la disponibilidad del hierro, fósforo, potasio y de la mayoría de los micronutrientes porque forman fases sólidas insolubles y con problemas físicos, como la formación de costras que bloquean los poros y, por consiguiente, disminuyen la permeabilidad del suelo.

Efectos de la contaminación del suelo.

Los efectos de la contaminación de los suelos se pueden clasificar como directos e indirectos.

Los efectos directos se producen en la base de la cadena trófica, que en cualquier ecosistema, está ocupada por organismos autótrofos que, tienen una gran capacidad de bioacumulación de los microcontaminantes presentes en el suelo. Cuando estas sustancias, son acumuladas por las plantas, el riesgo crece al incrementarse las concentraciones de contaminantes a medida que ascendemos en la cadena trófica, en cuya cima se encuentra el hombre. Los efectos dependerán de las características toxicologías de cada contaminante y de su concentración. A través de la carne, la leche o el pescado se pueden presentar intoxicaciones de importancia tras una bioacumulación de sustancias tóxicas y persistentes.

La presencia de contaminantes en el suelo se refleja de forma directa sobre la vegetación, produciendo su degradación, la reducción de números de especies y la acumulación de contaminantes en las plantas. Los contaminantes pasan a los animales herbívoros en dosis muy superiores a las que los harán por ingestión directa del suelo contaminado.

Debemos tener en cuenta, que la movilidad y la biodisponibilidad de un contaminante es un factor definitivo a la hora de un contaminante ejerza una acción sobre un organismo vivo.

En cuanto a los efectos indirectos, los contaminantes pueden inducir modificaciones significativas en las reacciones químicas que tienen lugar en el suelo, con la posible aparición de sustancias químicas nuevas que alteren la composición del suelo y las correspondientes consecuencias que ello conlleva. Entre ellas destacamos:

Fertilizantes; la utilización de fertilizantes minerales, en detrimento de los abonos orgánicos tradicionales, tienen como consecuencia la degradación de la estructura del suelo y el descenso de su contenido en humus. El abuso de fertilizantes, como los nitratos, implica que la parte no asimilada puede ser arrastrada por la escorrentía superficial o penetrar hacia las aguas subterráneas.

Plaguicidas; los plaguicidas aparecen más concentrados en la superficie, no se presentan de forma homogénea. La mayor parte del plaguicida vertido permanece a menos de 2,5 cm. de profundidad. Debido a la acción de algunas de estas sustancias, se producen intoxicaciones en algunas especies, ya que elementos del suelo como el Cu y el Mn se convierten en asimilables .Entre los plaguicidas más contaminantes y problemáticos destacan los insecticidas organoclorados. La salud humana puede verse afectada en dos aspectos diferentes, por un lado, la toxicidad derivada de una prolongada exposición en dosis muy bajas a uno o varios de estos productos, en la ingestión de alimentos que los contienen, y por otro, la toxicidad aguda causada en su manipulación o aplicación.

Precipitaciones ácidas: sobre algunos suelos originan, como consecuencia de la capacidad intercambiadora del medio edáfico, la liberación del ión aluminio, que es absorbido en exceso por las raíces de las plantas, afectando a su normal desarrollo. En otros casos, se produce una disminución de la presencia de las sustancias químicas en el estado favorable para la asimilación por las plantas.

Además nos encontramos con otros efectos inducidos por un suelo contaminado, como pueden ser la degradación paisajística o la pérdida de valor del suelo. La presencia de vertidos, acumulación de residuos o suelos contaminados en general, producen una pérdida de calidad del paisaje, a la que se le añade, en los casos más graves, el deterioro de la vegetación, el abandono de la actividad agropecuaria y la desaparición de la fauna.

Eliomario

Bibliografía

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